El Barça se clasifica para la final de Wembley en otro partido extraño

Posted in Actualidad on mayo 6, 2011 by Alberto Martínez Ibáñez

Por fin terminó esta especie de duelo eterno en el que se han convertido los enfrentamientos entre Madrid y Barcelona. Y lo hizo con un partido similar al resto. Con mucho menos fútbol del que ambos pueden ofrecer a la grada y una dosis más de polémica arbitral, alimentada por los errores del colegiado y la actitud de algunos profesionales que, otra vez más, volvieron a creer que el fin justifica los medios.

Sobre el terreno de juego pudimos disfrutar de algunos minutos de asedio por parte de los blaugranas, representados en la figura de Lionel Messi (hoy por hoy más determinante que CR7), que tiró en tres ocasiones desde fuera del área, secundado por los remates de Busquets o Villa. En total, llegaron a exigir en el primer tiempo hasta en cinco ocasiones los servicios del mejor guardameta del mundo, Iker Casillas. Queda confirmado que el Barcelona, respaldado por su público y con la tranquilidad que le proporcionaba el resultado de la ida, estaba siendo mejor, dentro de la mediocridad en la que se han desenvuelto los dos equipos durante toda esta ronda de enfrentamientos.

Sin embargo, y eso es algo que hace pensar que el Barça no esté tan bien para la final del día 28 de mayo, esta vez tampoco fueron capaces de adelantarse en el marcador. El Madrid, dejando de lado el debate sobre su imagen, insistía en una solidez defensiva que, aderezada con un poco de atrevimiento como el que hubo en la final de copa, hacía soñar a los aficionados con la remontada. Pero la tensión del partido y los nervios del resultado trocaron en indignación recién comenzada la segunda parte. Nuevamente un fallo arbitral (esta vez era de Bleeckere) perjudicaba al Real Madrid y sesgaba en un instante las opciones blancas de voltear la eliminatoria. Justo después del descanso dejó de señalar una falta al borde del área de Piqué sobre Ronaldo, que acabaría con un disparo cruzado del “Pipa” Higuaín al fondo de las mallas. Pero el belga vio una falta inexistente de Cristiano a Mascherano propiciada por la caida de éste tras la acción anterior.

Las pocas oportunidades que le quedaban al Madrid se esfumaron cuando, en el minuto 53, Pedro finalizaba en gol un pase maravilloso de Iniesta que se coló entre la defensa blanca. 1-0,resultado que se igualaría con el gol de Marcelo diez minutos más tarde tras un disparo de Di María al poste.

Pero este duelo merece un análisis más profundo de lo que sea capaz de reflejar un resultado. En lo futbolístico y en lo extradeportivo también. Hay que decir que la diferencia existente entre los dos conjuntos a comienzo de la presente temporada se ha reducido considerablemente. Algo que será bueno para el espectáculo en los próximos enfrentamientos. Se podrá o no admirar el sistema táctico utilizado por Mourinho, o discutir si el juego del Madrid está a la altura de su historia, pero es innegable que los blancos han acertado con la forma de bloquear el estilo del Barça tan bien interpretado por los de Guardiola. Han acertado con el modo de hacer que los partidos sean competitivos.

Esta sucesión de clásicos se salda con un título de Liga para el F.C. Barcelona (merecido), una Copa del Rey para el Real Madrid (justa también), y una eliminatoria que, al margen de situar al Barça en la final de Wembley y al Madrid eliminado, deja en el ambiente una rivalidad tan grande como no se recuerda.

Desde hace algunos años, en los que el Barcelona ha logrado acortar distancias con la consecución de algunos títulos frente el Real Madrid,disputan por lograr ser el mejor equipo del mundo de fútbol. Pero este constante ambiente de crispación lleva consigo algunas consecuencias. Ha aparecido un cierto fanatismo en los aficionados que transforma a una amplia mayoría en antimadridistas o antibarcelonistas primero, y culés o merengues después. De esto han sido partícipes los entornos de ambos clubes, con sus declaraciones altisonantes o fuera de tono y, sobre todo, la prensa, que ha experimentado una radicalización desmedida, de un tiempo a esta parte, con la que parecen dejar claro a que grupo pertenecen y, sobre todo, a cual no, con el ánimo de ganar lectores o, en mi opinión, de captar adeptos.

Sólo queda esperar a que las aguas se calmen, se diriman los contenciosos que hay en manos de la UEFA, y que para cuando vuelvan a encontrarse, allá por el mes de agosto, todo esté más tranquilo. Porque tal vez no puedan vivir juntos pero de lo que no hay duda es de que se necesitan porque son tan grandes que, quieran o no, alimentan la leyenda de su enemigo.

De cómo en el mejor partido del mundo de fútbol puede uno ver de todo menos fútbol

Posted in Actualidad on abril 29, 2011 by Alberto Martínez Ibáñez

El técnico portugués en rueda de prensa al finalizar el encuentro

¿Por qué? Esa misma pregunta se hacía José Mourinho anteanoche al finalizar el encuentro en el Santiago Bernabéu. Todos nos hacíamos, en realidad, esa pregunta por algún motivo. Algunos aficionados no comprendían por qué el colegiado alemán Stark castigó con tarjeta roja una infracción que el reglamento contempla como amarilla. Ni por qué se es tan severo con algunas infracciones y no tanto con otras tales como entradas furtivas y a destiempo (Arbeloa y Marcelo) o lesiones fingidas (Busquets, Pedro y Alves).

Otros, en cambio, eran incapaces de entender por qué el Real Madrid no salió a presionar al rival muy arriba y desde el principio, como sucediera recientemente en la final de la Copa del Rey, que tan buen resultado le daría. O por qué un equipo como el F.C. Barcelona, que “vive” de la pelota, se ve impotente con ella en los pies “simplemente” porque su contrario se encierra en defensa.

Una de las imágenes en las que no se aprecia contacto

Sobre el juego hay poco que decir. Un equipo al que le había ido bien esperar otros días tanteaba a su oponente, el cual no tenía prisa en dar el primer paso. Y así, sabedores de lo que se jugaban, todo hay que decirlo, ofrecieron una actuación muy por debajo de sus posibilidades que encareció considerablemente el valor de las entradas. Apenas unos remates lejanos que exigieron alguna mano de Casillas y la buena colocación de Valdés. Mucho ruido y pocas nueces… Hasta el minuto 60 en el que Pepe pugna con Daniel Alves por un balón dividido y comete falta por juego peligroso. Roja y a la ducha. Y el entrenador a la grada también por protestar.

O lo que es lo mismo, fin al plan de “Mou” anti-barça con el que los blaugranas no habían conseguido marcar en 270′, y dos goles de Messi, el segundo en slalom marca de la casa, que dejan las invitaciones para la final en el buzón de “Can barça”.

Messi celebrando su gol 53 de la temporada

Ciertamente, es indemostrable que el Barcelona hubiera ganado igualmente con o sin la expulsión de Pepe, o que Mourinho realmente fuera a lanzarse al ataque en el último tramo del partido con la incorporación de Kaka’, como él mismo dijo. Pero tan difícil de probar es eso como el hecho de que si, por un momento, la pelota hubiera desaparecido del campo, los jugadores de ambos equipos seguirían a estas horas repartiéndose “leña” y montando un escándalo.Y es que esa es la sensación que le queda a alguien que haya asistido a este “espectáculo” que, por esta vez, lejos de escribirse con letras mayúsculas ha de hacerse entrecomillado.

…Y los sueños, sueños son

Posted in Actualidad on abril 29, 2011 by Alberto Martínez Ibáñez

No ha finalizado aún la eliminatoria de semifinales pero la aventura del Schalke 04 toca a su fin. El Manchester United venció el martes 0-2 en Genselkirchen y devolvió a la realidad al conjunto alemán a base de hacerse dueño del partido y disponer de las mejores ocasiones. No tuvo pocas, además, si recordamos las tres que tuvo el “Chicharito” Hernández, otra más de su capitán Ryan Giggs y un gol, bien anulado, de nuevo del futbolista mexicano. Todo ello en la primera parte.

Wayne Rooney anotando el 0-2 de disparo raso con la pierna derecha

El Schalke, por entonces, se mostraba inoperante, incapaz de mantener la pelota un instante e hilvanar una sola jugada. Solamente un remate lejano de Jurado, una falta chutada por Farfán y un tiro raso de Escudero, crearon peligro a Van der Sar. Y Raúl, inédito. No fue su noche y todo hace prever que se despedirá de su competición preferida la semana que viene, en “el teatro de los sueños”.

Tal y como se encontraba el partido, los “diablos rojos” no podían desaprovechar la ocasión de ganar y, prácticamente, sentenciaron la eliminatoria, y hayaron el acierto de cara a portería que se les había negado durante el primer período. En dos minutos, los que transcurren del 67′ al 69′, primero Giggs tras pase de Wayne Rooney al espacio y, más tarde, el propio Rooney que, a pase de “chicharito”, marcaba también desde dentro del área, cerraron un marcador que, salvo sorpresa, deja al United esperando rival español para la final de Wembley.

Dos leyendas del fútbol saludándose tras el partido

De cómo decidir quién es más grande cuando los que se enfrentan son el mejor equipo del mundo y el más laureado de la historia

Posted in Actualidad on abril 26, 2011 by Alberto Martínez Ibáñez

No es fácil predecir en estas líneas quién tendrá el privilegio de jugar la final de Wembley del 28 de mayo. Sobre todo cuando el Real Madrid ha sido capaz de poner en duda la hegemonía del Barcelona en el fútbol continental. Su victoria en la Copa del Rey, que por trabajada no deja de ser brillante, muestra la distancia real de estos dos conjuntos: mucho menor que la reflejada en el 5-0 del mes de noviembre. Las diferencias son muchas, sí. Uno, utiliza el balón como nexo de unión entre su juego y la grada; el otro, levanta a la gente de sus asientos a base de exhibir fuerza y velocidad en cada jugada. El Barça viene de dominar el fútbol; rotundamente. El Madrid, de verse desplazado a un papel secundario en el que ni sabe vivir ni se reconoce.

Cristiano celebrando el gol y, prácticamente, el título.

Piqué mostrando la "manita" ante los aficionados.

Pero la opinión pública ha cambiado el gesto. Resulta que se encontró con un partido vibrante, con intensidad, empuje, orgullo, casta, y fútbol. Sobre todo fútbol. Y resulta, además, que los aficionados lo vieron cuando la pelota viajaba en las dos direcciones. Estoy seguro de que el cien por cien de los aficionados que siguieron el partido esa noche sabía que iban a ver espectáculo, pero dudo mucho que una amplia mayoría, incluidos algunos madridistas, creyera que el Madrid iba a estar a la altura. Es verdad que el Barcelona ha encontrado en Guardiola la versión mejorada del creador de su estilo, el mítico Johan Cruyff. Y también es cierto que La Masía está ante la mejor hornada de canteranos que tuvo nunca, sean catalanes o no. Pero enfrente se encuentra el Real Madrid que, de la mano del portugués Mourinho, y con la llegada de grandes estrellas, entre este año y el pasado, pretende recuperar el lugar que por historia le corresponde.

Con el Campeonato Nacional de Liga para los azulgranas y la Copa del Rey para los blancos, comienza el último y definitivo enfrentamiento. Un tercer acto que hallanará o empedrará el camino, pero que solamente  será una vez más el “partido del siglo”.

La otra plaza para entrar en la final se la disputarán el Schalke 04 y el Manchester United en lo que parece una semifinal desnivelada, al menos a priori. De los “diablos rojos” se puede decir que estaban en el ramillete de favoritos a ganar esta Champions el verano pasado y que han cumplido con las espectativas. Del Schalke, que ya están más lejos de lo que ningún aficionado “minero” imaginaba y que, por sorprendente, no deja de ser un equipo peligrosísimo capaz de dejar en el camino al Campeón de Europa goleándole en su propia casa. Cabe destacar, además, que se enfrentarán dos conjuntos que han ganado todos sus partidos en casa (los alemanes) y que no han recibido un sólo gol fuera de su estadio (los ingleses). Habrá que permanecer atentos al orden táctico que sea capaz de mantener el Schalke ante los Rooney, Chicharito, Nani y compañía, así como al contragolpe que practica el conjunto alemán, contando, por supuesto con dos de los mejores guardametas del panorama internacional, Van der Sar y Neuer, aunque cada uno en un extremo de su carrera deportiva. Y por último, merece mención especial la figura de dos futbolistas: Raúl González y Ryan Giggs, que dignifican este deporte cada vez que saltan al terreno de juego. Dos hombres que, lejos ya de sus mejores días, viven en una especie de tiempo extra en el que siguen devorando minutos y disfrutando de cada ocasión como si de un par de juveniles se tratara.

De cómo los favoritos se ven antes de tiempo y el Schalke quiere hacer historia

Posted in Actualidad on abril 22, 2011 by Alberto Martínez Ibáñez

Ya está servido el duelo más esperado. El Real Madrid y el F. C. Barcelona se verán las caras en semifinales de la Copa de Europa. Tras la más que probable victoria del Barça en el Campeonato Nacional de Liga y el reciente triunfo del Real Madrid en la final de la Copa del Rey, ambos conjuntos se enfrentarán por la competición más prestigiosa, llegando a jugar hasta cuatro veces en, apenas, 18 días. La ronda anterior que jugaron ante Tottenham Hotspur y Shakhtar Donetsk, respectivamente, se entendía como un trámite por parte de la prensa de nuestro país, tras conocerse el resultado del sorteo. Pero era un escollo que había que superar.


En el estadio Santiago Bernabéu, los blancos resolvieron la eliminatoria con un contundente 4-0; producto del buen juego realizado y, también, de las facilidades que proporcionó la temprana, aunque justa, expulsión  de Peter Crouch tras dos entradas a destiempo, que dejaría a los “spurs” en inferioridad con mucho partido por delante. El Madrid desplegó un gran fútbol, por calidad y por cantidad, llegando a chutar hasta en 38 ocasiones. Se pudo disfrutar del mejor Adebayor desde su llegada a Chamartín, anotando los dos primeros goles, de cabeza, al rematar sendos saques de esquina. El tercero sería obra de Ángel Di María, de bellísima factura, mediante un zurdazo cruzado desde el borde del área a la misma escuadra; inapelable. Ronaldo, por otro lado, no faltaría a su cita con el gol y cerraría el marcador al empalmar una pelota enviada al segundo palo por Ricardo Kaka’.

La historia del Barça no fue distinta. Recibía a su rival en el encuentro de ida y, aunque sufriera algunos sustos en el primer tiempo, acabó endosando al Shakhtar Donetsk un tranquilizador 5-1. La goleada la hizo posible una vez más, el juego preciosista de los de Guardiola y una clara superioridad, muy por encima de la que presuponía el técnico horas antes del partido. Marcaron Iniesta, Alves, Piqué, Keita y Xavi, pero fue el jugador maliense quien firmó el mejor gol de la noche con un disparo espectacular desde larga distancia que haría imposible la estirada del guardameta Pyatov.

Para la vuelta quedaba el placer de jugar sin presión, o sin más responsabilidad de la necesaria para evitar algún disgusto poco probable, y disfrutar de lo que supone verse en semifinales jugando ante la afición del rival. Madrid y Barça se lo tomaron en serio y, además de plantear un encuentro en el que volvieron a ser mejores que sus oponentes, vencieron por idéntico resultado: 0-1, que serviría para que sus estrellas Ronaldo y Messi, afinaran su puntería de cara a lo que les espera.

La otra semifinal la jugarán el Manchester United, único representante que queda del genuino fútbol inglés en la presente edición, y el Schalke 04 alemán, que ha llegado más lejos que nunca con el ex-madridista Raúl González Blanco en sus filas. A tenor de lo vivido en cuartos de final, el United sencillamente fue mejor. En Stamford Bridge los “diablos rojos” hicieron uso de un juego práctico del que sacaron partido con un solitario tanto de Wayne Rooney. El Chelsea disparó más veces, llegó con más peligro a la portería contraria, pero no marcó. La falta de acierto del Chelsea y, en especial de Fernando Torres, que comienza a enervar a la grada, permitió que el conjunto de Ser Alex Ferguson llegara a su estadio con una ventaja que no despreciaría.

En “el teatro de los sueños” ocurrió más de lo mismo, o peor aún: el conjunto de Carlo Ancelotti ni siquiera planteó batalla. El United jugó a placer, defendiendo con tranquilidad su posición de favorito e incluso incrementando su ventaja, con goles de “Chicharito” Hernández primero, y Park después, cuando dispuso de ocasiones. En el Chelsea, sólo los arreones de Didier Drogba, que salió de refresco tras el descanso en sustitución de Torres, mantuvieron el partido vivo. Otra eliminación, otro año más en el que se desvanece el sueño del magnate ruso Roman Abramovich de llevar al Chelsea a lo más alto del fútbol europeo.

Finalmente, la última plaza la ocupará el Schalke 04, que alcanza por vez primera una semifinal de la Copa de Europa. Y lo hace por la puerta grande después de eliminar al vigente campeón, el Inter de Milán, con un rotundo y sorprendente 2-5 en San Siro y otra victoria por 2-1 en Gelsenkirchen. Los “neroazurri” comenzaron marcando por mediación de Stankovic desde el círculo central cuando sólo habían transcurrido 25 segundos. Pero el Schalke igualó el encuentro con un gol de Howedes. Volvió a adelantarse el Inter con gol de Milito, y se repitió la historia con un tanto de Edú para el conjunto alemán. Todo ello en la primera parte. Sin embargo,tras el tiempo de descanso ya no tendrían acierto los italianos y el Schalke aprovecharía para rematar a su contrincante. Raúl haría su gol número 71 en Europa y pondría por primera vez a su equipo por delante, un gol en propia puerta ampliaría la renta y un segundo tanto de Edú dejaría el definitivo 2-5 en el marcador. En el campo de los “mineros”, el eterno 7 regalaría un aguanís a la grada al borde del descanso tras el cual marcaría el gol de la sentencia en la eliminatoria. Más tarde empataría el encuentro el Inter de Milán con gol de Motta, y a diez minutos del final, de nuevo Raúl, daría una asistencia a Howedes que daría finalmente la victoria en el partido al conjunto alemán.

Vuelve la Champions!

Posted in Actualidad on marzo 21, 2011 by Alberto Martínez Ibáñez

Vuelve la Champions, o mejor dicho, la vieja Copa de Europa de siempre. Y llega para quedarse hasta encontrar un nuevo campeón. Tras el parón invernal, los mejores clubes del viejo continente miden sus fuerzas en eliminatorias a todo o nada, sin segundas oportunidades. En la presente edición, las grandes ligas se ven representadas por sus mejores equipos, salvo las ausencias destacadas del Liverpool y la Juventus de Turín, a las que hay que añadir la reciente eliminación, en octavos de final, de conjuntos como el Milán, el Arsenal o el Ajax de Amsterdam.

En definitiva, ocho son los clubes que han logrado estar en el bombo para cuartos de final del sorteo de la UEFA celebrado el pasado viernes en Nyon; la suerte está echada y éstos son los emparejamientos:

Real Madrid – Tottenham   (ida 05/04 – vuelta 13/04)

Tras siete temporadas cayendo antes de lo previsto, un Real Madrid renovado vuelve a competir con los mejores, lugar que le corresponde por historia, y busca la que sería su décima Copa de Europa. Por su parte, el Tottenham londinense disfruta del momento, ya que se encuentra por primera vez en la ronda de cuartos. Tratará de aguarle la fiesta a los “merengues” y mantenerse con vida en una edición cuya final se disputa en su ciudad.

Van der Vaart junto a Gareth Bale festejando un gol.

Cristiano y Benzemà tras uno de los goles marcados al Auxerre.

 

 

 

 

 

 

 

 

Inter de Milán – Schalke 04   (ida 05/04 – vuelta 13/04)

Aparentemente, el duelo más desigual. Sin embargo, el vigente Campeón de Europa se ha mostrado durante todo el año un tanto dubitativo. Después de la marcha de Mourinho, los “neroazzurri” no han encontrado ese referente en Rafa Benítez, y se han visto en la necesidad de volver a sus orígenes. Con Leonardo en el banquillo, también regresa el catenaccio y se mantiene el orgullo del campeón italiano. Aunque enfrente estará el Schalke de Raúl González, estandarte de esta competición, para quien no hay reto imposible y que querrá seguir alimentando su leyenda.

El conjunto interista defiende el título logrado en el Bernabéu.

Raúl disfrutando de una segunda juventud en su aventura en Alemania.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Chelsea – Manchester United   (ida 06/04 – vuelta 12/04)

Es, sin duda, la eliminatoria más atractiva hasta el momento. Dos favoritos a levantar el trofeo se cruzan buscando un único puesto en semifinales. Mientras los “diablos rojos” esperan luchar por su cuarta copa, el Chelsea ansía la llegada de su primer título, por el que el magnate ruso Román Abramóvich ha gastado tanto dinero en grandes estrellas de nivel internacional. A esto hay que unir el especial morbo que suscita el enfrentamiento entre los dos equipos que, en los últimos años, se disputan la supremacía del fútbol inglés, además del hecho de que la final se celebre en el estadio de Wembley.

Didier Drogba.

Javier "Chicharito" Hernández.

 

 

 

 

 

 

 

 

F.C. Barcelona – Shakhtar Donetsk   (ida 06/04 – vuelta 12/04)

Ó lo que es lo mismo, el mejor fútbol practicado en la actualidad frente al conjunto que más problemas le ha creado recientemente. El Shakhtar tiene a su favor jugar el partido de vuelta en casa, el clima invernal de la ciudad de Donetsk y el ser conocedor del juego barcelonista. Pero, el conjunto de Guardiola es el mejor equipo del mundo gracias, en parte, a que es también el mejor Barça de todos los tiempos y a que sus jugadores siguen teniendo hambre.

Iniesta y Xavi, auténticos artífices del tiqui-taca.

Mircea Lucescu, en una comparecencia ante la prensa.

 

 

 

 

 

 

 

 

La Champions League llega a sus mejores días y estaremos aquí para contarlo.

Disfruta del fútbol, vive la Copa de Europa!!

1956-1960. De cómo desde el principio el Madrid se hizo dueño de Europa.

Posted in Histórico on marzo 10, 2011 by Alberto Martínez Ibáñez

Por fin, el 4 de septiembre de 1955 echó a andar la primera edición de la Copa de Europa. El primer partido lo disputaron el Sporting Clube de Portugal y el Partizán de Belgrado en Lisboa. Además, participaron otros 14 campeones de Liga en sus respectivos países. Vöros Lobogó, Anderlecht, Servette, Real Madrid, Rot-Weiss Essen, Hibernian, Djurgardens, Gwardia Varsovia, Copenhague, Stade de Reims, Rapid de Viena, PSV Eindhoven, Milán y Saarbrücken fueron quienes se enfrentaron por vez primera en esta competición. El vencedor tendría el honor de levantar un trofeo de plata, creado por el orfebre francés Arthus Bertrand, e inspirado en la figura de un ánfora griega.

Trofeo original entregado en propiedad al Real Madrid.

El torneo se desarrolló por eliminatorias a doble partido, jugando en la mayoría de las ocasiones en días festivos debido a que en los estadios no existía aún luz artificial. Era un verdadero acontecimiento que reunía a millones de espectadores ante los televisores de media Europa, que poco a poco aparecian en los hogares. Y resultó ser un torneo apasionante.

El Real Madrid debutó en la ciudad de Ginebra el 8 de septiembre frente al Servette. La eliminatoria se solventó por el cómputo global de 7-0; mismo resultado que obtendría después ante el Partizan de Belgrado. En realidad, para el Madrid, como le sucediera tambíen al Milán y al Stade Reims, las primeras rondas fueron meros trámites, dada la superioridad de estos conjuntos sobre sus rivales. La disputa de semifinales fue otra cosa. Se vivió un apasionante duelo entre el Real Madrid y el Milán, donde maravillaban el argentino Di Stéfano y el uruguallo Schiaffino. A éstos hay que añadir la eclosión de otro grande del fútbol, que esperaría, con el Stade Reims, al vencedor en la final de París: el francés Raymond Kopa.

Schiaffino pasando la pelota en un ataque milanista.

La "saeta rubia" en uno de sus innumerables regates.

El Real Madrid se enfrentaba al Milán en el Bernabéu, en un partido que ganó por 4-2,con goles de Rial, Joseito, Olsen y Di Stéfano para los “blancos”, y de Nordahl y Schiaffino para los “rossoneri”. En San Siro, la eliminatoria se presentaba abierta pero un gol de Joseito restó importancia a los dos que después marcaría Dal Monte para el Milán, dejando a los madridistas en la final de París. El otro finalista sería el Stade de Reims francés que venció en los dos partidos a su rival, el Hibernian, por 2-0 y 0-1 respectivamente, con un Raymond Kopa espectacular que ya deslumbraba a Europa.

El 13 de junio de 1956, el estadio del Parque de los Príncipes de París presentaba un aspecto magnífico, con 38.239 espectadores dispuestos a disfrutar de un gran partido de fútbol. Y no defraudó, ya que tuvo calidad, goles y una alternancia en el marcador que mantuvo la incertidumbre hasta los últimos minutos. Leblond y Templin marcarían primero para los franceses, aunque Di Stéfano y Rial empatarían el partido estando aún en la primera parte. En la reanudación del encuentro, Hidalgo volvería a marcar para el Stade Reims, lo que obligaría al Madrid a remontar en los últimos 20 minutos. No fue fácil pero, primero Marquitos y finalmente Rial, le dieron a los “merengues” la primera Copa de Europa.

La celebración al año siguiente, de la segunda edición del torneo, unida a la incorporación de los campeones de Inglaterra, Checoslovaquia, Rumanía, Luxemburgo, Bulgaria y Turquía, dieron muestra del éxito que había supuesto la idea del periodista Gabriel Hanot.

En España, el Atlético de Bilbao, que así se llamaba por entonces, participó como campeón de la liga española, acompañando así al Real Madrid, que defendía por primera vez el título. Además, los madridistas estrenaban fichaje. Nada menos que Raymond Kopa, futbolista en quien se fijó Santiago Bernabéu y con quien comenzó a armar un equipo de ensueño.

Raymond Kopa.

La temporada dejó el buen papel desempeñado por los vizcaínos, que alcanzaron los cuartos de final y estuvieron a punto de eliminar al Manchester United. Por otro lado, en San Mamés se pudo ver la primera actuación del mítico Ferenc Puskas que, aprovechando uno de los viajes con el Honved decidió no regresar a Budapest tras la invasión soviética de Hungría.

La naturaleza del torneo jugado por eliminatorias, daba como resultado la presencia de los más fuertes en las últimas rondas: en este caso se enfrentaron la Fiorentina y el Estrella Roja por un lado, y el Real Madrid y el Manchester United por otro. Los italianos vencieron su duelo gracias al único gol de los dos partidos marcado por Prini en el minuto 88 del primero. Los “blancos” encarrilarían la eliminatoria ganando 3-1 en Chamartín con goles de Rial, Di Stéfano, Mateos, y Taylor para los “diablos rojos”. En Old Trafford se produjo un 2-2, con goles marcados por Kopa y Rial para los “merengues” y por Taylor y Charlton para los locales, clasificando así al Real Madrid para la final por segundo año consecutivo.

Alineación titular de la final de la segunda.

Y resultó que el 30 de mayo de 1957, el Bernabéu fue una fiesta. Acogía la final del torneo al haber conquistado el título el año anterior y su equipo vencería ante su público. El resultado de 2-0 dejó clara la diferencia esa tarde sobre el césped. Los goles los marcaron Di Stéfano de penalti en el minuto 68 y Gento en el 75. Por segunda vez el Madrid se había convertido en Campeón de Europa.

La tercera edición de la Copa de Europa tendría unos protagonistas inesperados, y no por sus éxitos deportivos sino por su trágico desenlace. El 6 de febrero de 1958, la expedición del Manchester United sufrió un accidente de avión al regreso de Belgrado, tras la disputa de los cuartos de final. El viaje tenía escala en Münich donde caía una fuerte nevada. Al continuar con el vuelo el avión se estrelló nada más rebasar la pista de  despegue. 19 pasajeros fallecieron en el siniestro, entre ellos 8 jugadores y el entrenador Whalley. Especialmente llamativo fue el caso de Duncan Edwars, quien desde la cama de un hospital tuvo en vilo a miles de aficionados durante dos semanas hasta su final fallecimiento.

Así quedó el avión tras el impacto.

A punto de embarcar, esta es la última imagen de algunos de ellos con vida.

En lo deportivo, el Sevilla participó como premio al haber ganado la liga ese año, la única que a día de hoy posee. Debutó frente al Benfica ganándole 3-1 en Nervión y manteniendo su renta en Da Luz. Pasó en octavos sin problemas y, ya en cuartos, se cruzó con el Madrid. En Europa ese era un escollo que no podía superar. En el Bernabéu le cayó un contundente 8-0 y para la vuelta tan solo pudieron empatar a dos goles. El conjunto merengue llegó a semifinales donde jugaría con el Vasas. De esta eliminatoria quedaría para la posteridad la celebración de la “Saeta Rubia” tras marcar el último gol de un partido que acabó con 4-0. Dos semanas después perdería 2-0 pero la foto, ya estaba hecha.

Una imagen de leyenda.

En la otra semifinal se encontraba el Milán, que tuvo que superar al Rapid de Viena en la primera ronda, utilizando un partido de desempate con el que se llegó al marcador global de 10-8. Posteriormente derrotaron a los escoceses del Rangers y al Borussia de Dortmund, ambas eliminatorias por 6-1 y 5-2,respectivamente. Con esta trayectoria se presentaba el poderoso Milán de los Buffon, Maldini y Schiaffino ante los restos del United; un equipo desgajado por la tragedia que se había recompuesto con algunos supervivientes y la incorporación de jóvenes talentos, aún muy jóvenes para tamañas empresas. Aun así, mostraron al mundo su casta y lograron una victoria en el encuentro de ida. El gol de Schiaffino fue remontado por Viollet y Taylor para cerrar el resultado de 2-1. Pero en San Siro, los “rossoneri” no podían dejar escapar la posibilidad de jugar una final y endosaron a los ingleses un 4-0, con dos goles de la estrella urugualla Schiaffino y otros dos de Liedholm y Danova.

La final se disputaría el 28 de mayo de 1958 y aún se recuerda por muchos como la final con mayor calidad de la historia. El estadio de Heysel presenciaba por primera vez este espectáculo y se llevó para siempre un recuerdo imborrable. Marcaron los grandes, todos ellos en la segunda parte. Schiaffino y Grillo para los milanistas, y Di Stéfano, Rial y Gento para los madridistas. 3-2 fue el resultado que elevó de nuevo al Real Madrid a lo más alto del fútbol.

La temporada 58/59 fue el Atlético de Madrid el que luchó por los intereses del fútbol español. Unido, eso sí, al Real Madrid, que se había acostumbrado a defender su hegemonía. Los rojiblancos debutaron frente al Druncondra, al que endosaron un 13-1 total. Más tarde necesitarían de un partido de desempate para vencer al CDNA Sofía tras el 2-2 global, ganando a su adversario por 3-1 en el escenario neutral de Ginebra. Ya en cuartos, se enfrentaron al Schalke 04 al que vencieron 3-0 en casa y con el que empataron en Alemania. Muy buena fue la imagen de los “colchoneros”, sin duda, en la que era su primera participación, llegando a crear más problemas que nadie a su eterno rival.

El Real Madrid, transitaba una vez más por Europa sabiéndose superior. Eliminó al Besiktas turco y, posteriormente, al Viena, dejando en entredicho la calidad de su portero tras el 7-1 de la vuelta.

Enrique Collar; junto a Peiró formaron un ataque de ensueño.

La semifinal fue bien distinta. Necesitó de hasta tres partidos para encontrar un vencedor. El primero, jugado en Chamartín, lo ganó el Madrid por 2-1, con goles de Chuzo en el minuto 13, y de Rial y Puskas después. Dos semanas más tarde, ya en el Metropolitano, el Atleti igualó la eliminatoria con un gol de Collar. El tercer y definitivo encuentro se disputaría en La Romareda y los tantos de Di Stéfano, Collar y Puskas dejaron el resultado de 2-1 y al Real Madrid, de nuevo en la final.

Iban pasando los años y el Madrid iba acumulando escenarios, pero esta vez repetiría contrincante. Sería el Stade Reims, ex equipo de Raymond Kopa, que aún tenía en sus filas a Leblond y a Fontaine. Para llegar hasta allí, los franceses superaron al Ards, al HPS, al Standard de Lieja y al Young Boys suizo, que llegó a pegarle un susto venciéndole en la ida.

Y llegó el 3 de junio de 1959, día en que en Stuttgart se disputó la cuarta final de la Copa de Europa. El partido tuvo poca historia, salvo el hecho destacable de que fuera esa tarde la última vez en que se vio a Kopa con la camiseta del Real Madrid. Eso y la emoción que los dos goles madridistas, marcados en el primer minuto de cada tiempo, pudieron transmitir. Porque ese fue el resultado que valió un nuevo trofeo.

La quinta edición del torneo también sería la quinta vez que el Real Madrid lograra la victoria. Aún hoy ningún club ha conseguido esa proeza de forma consecutiva, y sólo el Milán y el Liverpool, han alcanzado esa cifra de trofeos. Además, venció a lo grande, dejando destellos de calidad frente a los mejores equipos.

Una vez más, por España participaba otro club, al margen del Real Madrid. En esta ocasión era el F.C. Barcelona de Helenio Herrera, que consiguió ganar liga y copa en nuestro país. Desarrollaron una gran competición dejando en el camino al CDNA Sofía, al Milán, al que vencieron 0-2 en San Siro y 5-1 en la vuelta, y al Wolverhampton al que endosó un 9-2 global. Y llegó, de nuevo, una semifinal disputada entre españoles. El conjunto blanco había tenido un camino sencillo frente al Jeunesse y al Niza y se vería obligado a superar al Barça, que se postulaba como alternativa, si quería revalidar el título.

Helenio Herrera, técnico del Barcelona.

Sin embargo, la eliminatoria no acabaría siendo lo igualada que se esperaba, y el Real Madrid terminaría venciendo sin problemas por idéntico resultado, tanto en la ida como en la vuelta: 3-1. Los goles en el Bernabéu de Di Stéfano y Puskas y los del Camp Nou de Puskas y Gento, hicieron inútiles los marcados por Martínez y Kocsis. El resultado daba con el Madrid en Glasgow y los “culés” eliminados.

Allí le esperaba el Eintracht de Francfort, primer equipo alemán que llegaba tan lejos.Para ello, superó a los suizos del Young Boys, al Viena y al Rangers de Glasgow a los que castigó duramente con sendas goleadas: 6-1 en casa y 2-6 en Ibrox Park.

Cartel con el que se anunció la final de 1960.

El 18 de mayo de 1960, en el estadio Hampden Park de Glasgow, se vivió la que aún se recuerda como la mejor final que se haya visto. Congregó nada menos que a 120.000 aficionados que pudieron disfrutar en directo de semejante espectáculo. La tarde comenzó con un gol de Kress, para el Eintracht, a los 10 minutos de juego. Pero lo que empezaba como sorpresa rápidamente fue subsanado por los futbolistas “merengues”. Di Stéfano dio la vuelta al marcador en los minutos 27 y 30. Más tarde, al filo del descanso, marcaría Puskas el tercero. Y tras la reanudación, en el 56 y en el 60, “Cañoncito Pum” lograría dos dianas más. Al Madrid sólo le quedaba disfrutar y dejar que corrieran los minutos. Aunque el conjunto alemán sacó su orgullo para anotar, por mediación de Stein, dos goles, en los minutos 64 y 71, que maquillaban de alguna forma el resultado. No obstante, Alfredo Di Stéfano aprovecharía una ocasión más para hacer un nuevo gol y engrandecer un poco más, si cabe, su figura y el recuerdo de este partido en la memoria de los aficionados al fútbol. Al término del encuentro el marcador reflejaba un 7-3 a favor del Real Madrid. Ganaban su quinta Copa de Europa probablemente el día en que hicieron su mejor fútbol.