De cómo los favoritos se ven antes de tiempo y el Schalke quiere hacer historia

Ya está servido el duelo más esperado. El Real Madrid y el F. C. Barcelona se verán las caras en semifinales de la Copa de Europa. Tras la más que probable victoria del Barça en el Campeonato Nacional de Liga y el reciente triunfo del Real Madrid en la final de la Copa del Rey, ambos conjuntos se enfrentarán por la competición más prestigiosa, llegando a jugar hasta cuatro veces en, apenas, 18 días. La ronda anterior que jugaron ante Tottenham Hotspur y Shakhtar Donetsk, respectivamente, se entendía como un trámite por parte de la prensa de nuestro país, tras conocerse el resultado del sorteo. Pero era un escollo que había que superar.


En el estadio Santiago Bernabéu, los blancos resolvieron la eliminatoria con un contundente 4-0; producto del buen juego realizado y, también, de las facilidades que proporcionó la temprana, aunque justa, expulsión  de Peter Crouch tras dos entradas a destiempo, que dejaría a los “spurs” en inferioridad con mucho partido por delante. El Madrid desplegó un gran fútbol, por calidad y por cantidad, llegando a chutar hasta en 38 ocasiones. Se pudo disfrutar del mejor Adebayor desde su llegada a Chamartín, anotando los dos primeros goles, de cabeza, al rematar sendos saques de esquina. El tercero sería obra de Ángel Di María, de bellísima factura, mediante un zurdazo cruzado desde el borde del área a la misma escuadra; inapelable. Ronaldo, por otro lado, no faltaría a su cita con el gol y cerraría el marcador al empalmar una pelota enviada al segundo palo por Ricardo Kaka’.

La historia del Barça no fue distinta. Recibía a su rival en el encuentro de ida y, aunque sufriera algunos sustos en el primer tiempo, acabó endosando al Shakhtar Donetsk un tranquilizador 5-1. La goleada la hizo posible una vez más, el juego preciosista de los de Guardiola y una clara superioridad, muy por encima de la que presuponía el técnico horas antes del partido. Marcaron Iniesta, Alves, Piqué, Keita y Xavi, pero fue el jugador maliense quien firmó el mejor gol de la noche con un disparo espectacular desde larga distancia que haría imposible la estirada del guardameta Pyatov.

Para la vuelta quedaba el placer de jugar sin presión, o sin más responsabilidad de la necesaria para evitar algún disgusto poco probable, y disfrutar de lo que supone verse en semifinales jugando ante la afición del rival. Madrid y Barça se lo tomaron en serio y, además de plantear un encuentro en el que volvieron a ser mejores que sus oponentes, vencieron por idéntico resultado: 0-1, que serviría para que sus estrellas Ronaldo y Messi, afinaran su puntería de cara a lo que les espera.

La otra semifinal la jugarán el Manchester United, único representante que queda del genuino fútbol inglés en la presente edición, y el Schalke 04 alemán, que ha llegado más lejos que nunca con el ex-madridista Raúl González Blanco en sus filas. A tenor de lo vivido en cuartos de final, el United sencillamente fue mejor. En Stamford Bridge los “diablos rojos” hicieron uso de un juego práctico del que sacaron partido con un solitario tanto de Wayne Rooney. El Chelsea disparó más veces, llegó con más peligro a la portería contraria, pero no marcó. La falta de acierto del Chelsea y, en especial de Fernando Torres, que comienza a enervar a la grada, permitió que el conjunto de Ser Alex Ferguson llegara a su estadio con una ventaja que no despreciaría.

En “el teatro de los sueños” ocurrió más de lo mismo, o peor aún: el conjunto de Carlo Ancelotti ni siquiera planteó batalla. El United jugó a placer, defendiendo con tranquilidad su posición de favorito e incluso incrementando su ventaja, con goles de “Chicharito” Hernández primero, y Park después, cuando dispuso de ocasiones. En el Chelsea, sólo los arreones de Didier Drogba, que salió de refresco tras el descanso en sustitución de Torres, mantuvieron el partido vivo. Otra eliminación, otro año más en el que se desvanece el sueño del magnate ruso Roman Abramovich de llevar al Chelsea a lo más alto del fútbol europeo.

Finalmente, la última plaza la ocupará el Schalke 04, que alcanza por vez primera una semifinal de la Copa de Europa. Y lo hace por la puerta grande después de eliminar al vigente campeón, el Inter de Milán, con un rotundo y sorprendente 2-5 en San Siro y otra victoria por 2-1 en Gelsenkirchen. Los “neroazurri” comenzaron marcando por mediación de Stankovic desde el círculo central cuando sólo habían transcurrido 25 segundos. Pero el Schalke igualó el encuentro con un gol de Howedes. Volvió a adelantarse el Inter con gol de Milito, y se repitió la historia con un tanto de Edú para el conjunto alemán. Todo ello en la primera parte. Sin embargo,tras el tiempo de descanso ya no tendrían acierto los italianos y el Schalke aprovecharía para rematar a su contrincante. Raúl haría su gol número 71 en Europa y pondría por primera vez a su equipo por delante, un gol en propia puerta ampliaría la renta y un segundo tanto de Edú dejaría el definitivo 2-5 en el marcador. En el campo de los “mineros”, el eterno 7 regalaría un aguanís a la grada al borde del descanso tras el cual marcaría el gol de la sentencia en la eliminatoria. Más tarde empataría el encuentro el Inter de Milán con gol de Motta, y a diez minutos del final, de nuevo Raúl, daría una asistencia a Howedes que daría finalmente la victoria en el partido al conjunto alemán.

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