Archivos para marzo, 2011

Vuelve la Champions!

Posted in Actualidad on marzo 21, 2011 by Alberto Martínez Ibáñez

Vuelve la Champions, o mejor dicho, la vieja Copa de Europa de siempre. Y llega para quedarse hasta encontrar un nuevo campeón. Tras el parón invernal, los mejores clubes del viejo continente miden sus fuerzas en eliminatorias a todo o nada, sin segundas oportunidades. En la presente edición, las grandes ligas se ven representadas por sus mejores equipos, salvo las ausencias destacadas del Liverpool y la Juventus de Turín, a las que hay que añadir la reciente eliminación, en octavos de final, de conjuntos como el Milán, el Arsenal o el Ajax de Amsterdam.

En definitiva, ocho son los clubes que han logrado estar en el bombo para cuartos de final del sorteo de la UEFA celebrado el pasado viernes en Nyon; la suerte está echada y éstos son los emparejamientos:

Real Madrid – Tottenham   (ida 05/04 – vuelta 13/04)

Tras siete temporadas cayendo antes de lo previsto, un Real Madrid renovado vuelve a competir con los mejores, lugar que le corresponde por historia, y busca la que sería su décima Copa de Europa. Por su parte, el Tottenham londinense disfruta del momento, ya que se encuentra por primera vez en la ronda de cuartos. Tratará de aguarle la fiesta a los “merengues” y mantenerse con vida en una edición cuya final se disputa en su ciudad.

Van der Vaart junto a Gareth Bale festejando un gol.

Cristiano y Benzemà tras uno de los goles marcados al Auxerre.

 

 

 

 

 

 

 

 

Inter de Milán – Schalke 04   (ida 05/04 – vuelta 13/04)

Aparentemente, el duelo más desigual. Sin embargo, el vigente Campeón de Europa se ha mostrado durante todo el año un tanto dubitativo. Después de la marcha de Mourinho, los “neroazzurri” no han encontrado ese referente en Rafa Benítez, y se han visto en la necesidad de volver a sus orígenes. Con Leonardo en el banquillo, también regresa el catenaccio y se mantiene el orgullo del campeón italiano. Aunque enfrente estará el Schalke de Raúl González, estandarte de esta competición, para quien no hay reto imposible y que querrá seguir alimentando su leyenda.

El conjunto interista defiende el título logrado en el Bernabéu.

Raúl disfrutando de una segunda juventud en su aventura en Alemania.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Chelsea – Manchester United   (ida 06/04 – vuelta 12/04)

Es, sin duda, la eliminatoria más atractiva hasta el momento. Dos favoritos a levantar el trofeo se cruzan buscando un único puesto en semifinales. Mientras los “diablos rojos” esperan luchar por su cuarta copa, el Chelsea ansía la llegada de su primer título, por el que el magnate ruso Román Abramóvich ha gastado tanto dinero en grandes estrellas de nivel internacional. A esto hay que unir el especial morbo que suscita el enfrentamiento entre los dos equipos que, en los últimos años, se disputan la supremacía del fútbol inglés, además del hecho de que la final se celebre en el estadio de Wembley.

Didier Drogba.

Javier "Chicharito" Hernández.

 

 

 

 

 

 

 

 

F.C. Barcelona – Shakhtar Donetsk   (ida 06/04 – vuelta 12/04)

Ó lo que es lo mismo, el mejor fútbol practicado en la actualidad frente al conjunto que más problemas le ha creado recientemente. El Shakhtar tiene a su favor jugar el partido de vuelta en casa, el clima invernal de la ciudad de Donetsk y el ser conocedor del juego barcelonista. Pero, el conjunto de Guardiola es el mejor equipo del mundo gracias, en parte, a que es también el mejor Barça de todos los tiempos y a que sus jugadores siguen teniendo hambre.

Iniesta y Xavi, auténticos artífices del tiqui-taca.

Mircea Lucescu, en una comparecencia ante la prensa.

 

 

 

 

 

 

 

 

La Champions League llega a sus mejores días y estaremos aquí para contarlo.

Disfruta del fútbol, vive la Copa de Europa!!

1956-1960. De cómo desde el principio el Madrid se hizo dueño de Europa.

Posted in Histórico on marzo 10, 2011 by Alberto Martínez Ibáñez

Por fin, el 4 de septiembre de 1955 echó a andar la primera edición de la Copa de Europa. El primer partido lo disputaron el Sporting Clube de Portugal y el Partizán de Belgrado en Lisboa. Además, participaron otros 14 campeones de Liga en sus respectivos países. Vöros Lobogó, Anderlecht, Servette, Real Madrid, Rot-Weiss Essen, Hibernian, Djurgardens, Gwardia Varsovia, Copenhague, Stade de Reims, Rapid de Viena, PSV Eindhoven, Milán y Saarbrücken fueron quienes se enfrentaron por vez primera en esta competición. El vencedor tendría el honor de levantar un trofeo de plata, creado por el orfebre francés Arthus Bertrand, e inspirado en la figura de un ánfora griega.

Trofeo original entregado en propiedad al Real Madrid.

El torneo se desarrolló por eliminatorias a doble partido, jugando en la mayoría de las ocasiones en días festivos debido a que en los estadios no existía aún luz artificial. Era un verdadero acontecimiento que reunía a millones de espectadores ante los televisores de media Europa, que poco a poco aparecian en los hogares. Y resultó ser un torneo apasionante.

El Real Madrid debutó en la ciudad de Ginebra el 8 de septiembre frente al Servette. La eliminatoria se solventó por el cómputo global de 7-0; mismo resultado que obtendría después ante el Partizan de Belgrado. En realidad, para el Madrid, como le sucediera tambíen al Milán y al Stade Reims, las primeras rondas fueron meros trámites, dada la superioridad de estos conjuntos sobre sus rivales. La disputa de semifinales fue otra cosa. Se vivió un apasionante duelo entre el Real Madrid y el Milán, donde maravillaban el argentino Di Stéfano y el uruguallo Schiaffino. A éstos hay que añadir la eclosión de otro grande del fútbol, que esperaría, con el Stade Reims, al vencedor en la final de París: el francés Raymond Kopa.

Schiaffino pasando la pelota en un ataque milanista.

La "saeta rubia" en uno de sus innumerables regates.

El Real Madrid se enfrentaba al Milán en el Bernabéu, en un partido que ganó por 4-2,con goles de Rial, Joseito, Olsen y Di Stéfano para los “blancos”, y de Nordahl y Schiaffino para los “rossoneri”. En San Siro, la eliminatoria se presentaba abierta pero un gol de Joseito restó importancia a los dos que después marcaría Dal Monte para el Milán, dejando a los madridistas en la final de París. El otro finalista sería el Stade de Reims francés que venció en los dos partidos a su rival, el Hibernian, por 2-0 y 0-1 respectivamente, con un Raymond Kopa espectacular que ya deslumbraba a Europa.

El 13 de junio de 1956, el estadio del Parque de los Príncipes de París presentaba un aspecto magnífico, con 38.239 espectadores dispuestos a disfrutar de un gran partido de fútbol. Y no defraudó, ya que tuvo calidad, goles y una alternancia en el marcador que mantuvo la incertidumbre hasta los últimos minutos. Leblond y Templin marcarían primero para los franceses, aunque Di Stéfano y Rial empatarían el partido estando aún en la primera parte. En la reanudación del encuentro, Hidalgo volvería a marcar para el Stade Reims, lo que obligaría al Madrid a remontar en los últimos 20 minutos. No fue fácil pero, primero Marquitos y finalmente Rial, le dieron a los “merengues” la primera Copa de Europa.

La celebración al año siguiente, de la segunda edición del torneo, unida a la incorporación de los campeones de Inglaterra, Checoslovaquia, Rumanía, Luxemburgo, Bulgaria y Turquía, dieron muestra del éxito que había supuesto la idea del periodista Gabriel Hanot.

En España, el Atlético de Bilbao, que así se llamaba por entonces, participó como campeón de la liga española, acompañando así al Real Madrid, que defendía por primera vez el título. Además, los madridistas estrenaban fichaje. Nada menos que Raymond Kopa, futbolista en quien se fijó Santiago Bernabéu y con quien comenzó a armar un equipo de ensueño.

Raymond Kopa.

La temporada dejó el buen papel desempeñado por los vizcaínos, que alcanzaron los cuartos de final y estuvieron a punto de eliminar al Manchester United. Por otro lado, en San Mamés se pudo ver la primera actuación del mítico Ferenc Puskas que, aprovechando uno de los viajes con el Honved decidió no regresar a Budapest tras la invasión soviética de Hungría.

La naturaleza del torneo jugado por eliminatorias, daba como resultado la presencia de los más fuertes en las últimas rondas: en este caso se enfrentaron la Fiorentina y el Estrella Roja por un lado, y el Real Madrid y el Manchester United por otro. Los italianos vencieron su duelo gracias al único gol de los dos partidos marcado por Prini en el minuto 88 del primero. Los “blancos” encarrilarían la eliminatoria ganando 3-1 en Chamartín con goles de Rial, Di Stéfano, Mateos, y Taylor para los “diablos rojos”. En Old Trafford se produjo un 2-2, con goles marcados por Kopa y Rial para los “merengues” y por Taylor y Charlton para los locales, clasificando así al Real Madrid para la final por segundo año consecutivo.

Alineación titular de la final de la segunda.

Y resultó que el 30 de mayo de 1957, el Bernabéu fue una fiesta. Acogía la final del torneo al haber conquistado el título el año anterior y su equipo vencería ante su público. El resultado de 2-0 dejó clara la diferencia esa tarde sobre el césped. Los goles los marcaron Di Stéfano de penalti en el minuto 68 y Gento en el 75. Por segunda vez el Madrid se había convertido en Campeón de Europa.

La tercera edición de la Copa de Europa tendría unos protagonistas inesperados, y no por sus éxitos deportivos sino por su trágico desenlace. El 6 de febrero de 1958, la expedición del Manchester United sufrió un accidente de avión al regreso de Belgrado, tras la disputa de los cuartos de final. El viaje tenía escala en Münich donde caía una fuerte nevada. Al continuar con el vuelo el avión se estrelló nada más rebasar la pista de  despegue. 19 pasajeros fallecieron en el siniestro, entre ellos 8 jugadores y el entrenador Whalley. Especialmente llamativo fue el caso de Duncan Edwars, quien desde la cama de un hospital tuvo en vilo a miles de aficionados durante dos semanas hasta su final fallecimiento.

Así quedó el avión tras el impacto.

A punto de embarcar, esta es la última imagen de algunos de ellos con vida.

En lo deportivo, el Sevilla participó como premio al haber ganado la liga ese año, la única que a día de hoy posee. Debutó frente al Benfica ganándole 3-1 en Nervión y manteniendo su renta en Da Luz. Pasó en octavos sin problemas y, ya en cuartos, se cruzó con el Madrid. En Europa ese era un escollo que no podía superar. En el Bernabéu le cayó un contundente 8-0 y para la vuelta tan solo pudieron empatar a dos goles. El conjunto merengue llegó a semifinales donde jugaría con el Vasas. De esta eliminatoria quedaría para la posteridad la celebración de la “Saeta Rubia” tras marcar el último gol de un partido que acabó con 4-0. Dos semanas después perdería 2-0 pero la foto, ya estaba hecha.

Una imagen de leyenda.

En la otra semifinal se encontraba el Milán, que tuvo que superar al Rapid de Viena en la primera ronda, utilizando un partido de desempate con el que se llegó al marcador global de 10-8. Posteriormente derrotaron a los escoceses del Rangers y al Borussia de Dortmund, ambas eliminatorias por 6-1 y 5-2,respectivamente. Con esta trayectoria se presentaba el poderoso Milán de los Buffon, Maldini y Schiaffino ante los restos del United; un equipo desgajado por la tragedia que se había recompuesto con algunos supervivientes y la incorporación de jóvenes talentos, aún muy jóvenes para tamañas empresas. Aun así, mostraron al mundo su casta y lograron una victoria en el encuentro de ida. El gol de Schiaffino fue remontado por Viollet y Taylor para cerrar el resultado de 2-1. Pero en San Siro, los “rossoneri” no podían dejar escapar la posibilidad de jugar una final y endosaron a los ingleses un 4-0, con dos goles de la estrella urugualla Schiaffino y otros dos de Liedholm y Danova.

La final se disputaría el 28 de mayo de 1958 y aún se recuerda por muchos como la final con mayor calidad de la historia. El estadio de Heysel presenciaba por primera vez este espectáculo y se llevó para siempre un recuerdo imborrable. Marcaron los grandes, todos ellos en la segunda parte. Schiaffino y Grillo para los milanistas, y Di Stéfano, Rial y Gento para los madridistas. 3-2 fue el resultado que elevó de nuevo al Real Madrid a lo más alto del fútbol.

La temporada 58/59 fue el Atlético de Madrid el que luchó por los intereses del fútbol español. Unido, eso sí, al Real Madrid, que se había acostumbrado a defender su hegemonía. Los rojiblancos debutaron frente al Druncondra, al que endosaron un 13-1 total. Más tarde necesitarían de un partido de desempate para vencer al CDNA Sofía tras el 2-2 global, ganando a su adversario por 3-1 en el escenario neutral de Ginebra. Ya en cuartos, se enfrentaron al Schalke 04 al que vencieron 3-0 en casa y con el que empataron en Alemania. Muy buena fue la imagen de los “colchoneros”, sin duda, en la que era su primera participación, llegando a crear más problemas que nadie a su eterno rival.

El Real Madrid, transitaba una vez más por Europa sabiéndose superior. Eliminó al Besiktas turco y, posteriormente, al Viena, dejando en entredicho la calidad de su portero tras el 7-1 de la vuelta.

Enrique Collar; junto a Peiró formaron un ataque de ensueño.

La semifinal fue bien distinta. Necesitó de hasta tres partidos para encontrar un vencedor. El primero, jugado en Chamartín, lo ganó el Madrid por 2-1, con goles de Chuzo en el minuto 13, y de Rial y Puskas después. Dos semanas más tarde, ya en el Metropolitano, el Atleti igualó la eliminatoria con un gol de Collar. El tercer y definitivo encuentro se disputaría en La Romareda y los tantos de Di Stéfano, Collar y Puskas dejaron el resultado de 2-1 y al Real Madrid, de nuevo en la final.

Iban pasando los años y el Madrid iba acumulando escenarios, pero esta vez repetiría contrincante. Sería el Stade Reims, ex equipo de Raymond Kopa, que aún tenía en sus filas a Leblond y a Fontaine. Para llegar hasta allí, los franceses superaron al Ards, al HPS, al Standard de Lieja y al Young Boys suizo, que llegó a pegarle un susto venciéndole en la ida.

Y llegó el 3 de junio de 1959, día en que en Stuttgart se disputó la cuarta final de la Copa de Europa. El partido tuvo poca historia, salvo el hecho destacable de que fuera esa tarde la última vez en que se vio a Kopa con la camiseta del Real Madrid. Eso y la emoción que los dos goles madridistas, marcados en el primer minuto de cada tiempo, pudieron transmitir. Porque ese fue el resultado que valió un nuevo trofeo.

La quinta edición del torneo también sería la quinta vez que el Real Madrid lograra la victoria. Aún hoy ningún club ha conseguido esa proeza de forma consecutiva, y sólo el Milán y el Liverpool, han alcanzado esa cifra de trofeos. Además, venció a lo grande, dejando destellos de calidad frente a los mejores equipos.

Una vez más, por España participaba otro club, al margen del Real Madrid. En esta ocasión era el F.C. Barcelona de Helenio Herrera, que consiguió ganar liga y copa en nuestro país. Desarrollaron una gran competición dejando en el camino al CDNA Sofía, al Milán, al que vencieron 0-2 en San Siro y 5-1 en la vuelta, y al Wolverhampton al que endosó un 9-2 global. Y llegó, de nuevo, una semifinal disputada entre españoles. El conjunto blanco había tenido un camino sencillo frente al Jeunesse y al Niza y se vería obligado a superar al Barça, que se postulaba como alternativa, si quería revalidar el título.

Helenio Herrera, técnico del Barcelona.

Sin embargo, la eliminatoria no acabaría siendo lo igualada que se esperaba, y el Real Madrid terminaría venciendo sin problemas por idéntico resultado, tanto en la ida como en la vuelta: 3-1. Los goles en el Bernabéu de Di Stéfano y Puskas y los del Camp Nou de Puskas y Gento, hicieron inútiles los marcados por Martínez y Kocsis. El resultado daba con el Madrid en Glasgow y los “culés” eliminados.

Allí le esperaba el Eintracht de Francfort, primer equipo alemán que llegaba tan lejos.Para ello, superó a los suizos del Young Boys, al Viena y al Rangers de Glasgow a los que castigó duramente con sendas goleadas: 6-1 en casa y 2-6 en Ibrox Park.

Cartel con el que se anunció la final de 1960.

El 18 de mayo de 1960, en el estadio Hampden Park de Glasgow, se vivió la que aún se recuerda como la mejor final que se haya visto. Congregó nada menos que a 120.000 aficionados que pudieron disfrutar en directo de semejante espectáculo. La tarde comenzó con un gol de Kress, para el Eintracht, a los 10 minutos de juego. Pero lo que empezaba como sorpresa rápidamente fue subsanado por los futbolistas “merengues”. Di Stéfano dio la vuelta al marcador en los minutos 27 y 30. Más tarde, al filo del descanso, marcaría Puskas el tercero. Y tras la reanudación, en el 56 y en el 60, “Cañoncito Pum” lograría dos dianas más. Al Madrid sólo le quedaba disfrutar y dejar que corrieran los minutos. Aunque el conjunto alemán sacó su orgullo para anotar, por mediación de Stein, dos goles, en los minutos 64 y 71, que maquillaban de alguna forma el resultado. No obstante, Alfredo Di Stéfano aprovecharía una ocasión más para hacer un nuevo gol y engrandecer un poco más, si cabe, su figura y el recuerdo de este partido en la memoria de los aficionados al fútbol. Al término del encuentro el marcador reflejaba un 7-3 a favor del Real Madrid. Ganaban su quinta Copa de Europa probablemente el día en que hicieron su mejor fútbol.

El Comienzo

Posted in Histórico on marzo 8, 2011 by Alberto Martínez Ibáñez

La idea de crear una competición que enfrentara a clubes europeos nace en el diario francés L’Equipe. El periodista Gabriel Hanot lo sugirió en su sección tras la disputa de un partido de fútbol en Wolverhampton. El 25 de noviembre de 1953 la selección inglesa recibía en el estadio de Wembley a la selección de Hungría, en lo que la prensa internacional catalogó como “el partido del siglo”. Los británicos nunca habían sido vencidos en casa y ese día se llevaron un sorprendente 3-6 en contra. Se ponía en duda la supremacía de los inventores del fútbol. Esta sorpresa se vió refrendada unos meses después en Budapest cuando la selección húngara derrotó a Inglaterra por la contundente goleada de 7-1.

El orgullo inglés había quedado por los suelos, hasta que en otoño de 1954, un encuentro disputado entre el Wolverhampton Wanderers y el Honved de Budapest precipitó las cosas. Gabriel Hanon presenció en el estadio de Molineux cómo el conjunto inglés vencía esa noche tras remontar dos goles. La euforia desmedida de los aficionados llegó a sentirse en las crónicas de prensa. La mañana siguiente los diarios británicos elogiaban la victoria de los “Wolves”, pero fue el diario londinense Daily Mail quien elevó ese éxito a la categoría de “Título Mundial”. El francés, enviado especial de L’Equipe, no podía creer lo que estaba leyendo y respondió a tales afirmaciones en un artículo en el que argumentaba que no podía considerarse un equipo campeón del mundo por ganar un partido; y fue ahí cuando propuso la creación de un verdadero Campeonato de Europa. La ocurrencia de Gabriel Hanot fue respaldada por el director de su periódico, Jacques Goddet y el día 2 de abril de 1955 se produjo la primera reunión. A la cita, celebrada en el Hotel Ambassador de París, acudieron representantes de 15 clubes europeos y, juntos, aprobaron el reglamento del torneo que redactaría Jacques Ferran. También se nombró el Comité Organizador Ejecutivo, siendo elegido el húngaro Gusztáv Sebes como presidente y, tanto el francés Ernest Bédrignans como el español Santiago Bernabéu, vicepresidentes. Además, se celebró al día siguiente el primer sorteo de la competición. Sin embargo, el camino no había hecho nada más que comenzar.

La segunda reunión se celebró el 17 de mayo en el Hotel Castellana Hilton de Madrid, organizada por Santiago Bernabéu, Presidente del Real Madrid. Allí, se concretó el nombre de los 16 participantes de la primera edición y se aprobaron tanto el régimen económico como el calendario. Por otra parte, la Copa de Europa que había inventado L’Equipe debía cambiar su nombre por orden expresa de la FIFA, ya que esa denominación estaba prevista para un nuevo campeonato de selecciones que preparaba la UEFA. Así, la competición pasó a llamarse, en francés,  Coupe des Clubs Champions Européens. Finalmente, se incluyó en el Comité a Ebbe Schwartz, Presidente de la UEFA, que se sumó al proyecto en el último momento y que, no obstante, acabaría llevando el peso de la competición.